Pobre hombre, nunca se dio cuenta que podría haber caminado para el costado.
Anónimo Temporal (15/10/10)
Pero sucedió que, habiendo caminado largo tiempo a través de arenas, de rocas y de nieves, descubrió al fin una ruta, no sabía donde lo conduciría, de todos modos decidió emprender el camino, apretó su mandíbula (de modo que cada vez que hacía que sus miembros se separasen del piso y se elevasen en el aire para luego aterrizar en el piso sentía la presión en su mandíbulda disminuir y aumentar sucesivamente).
Caminó por este arduo camino, el hambre se volvía una amenaza cada vez más tangible. Ya no soportaba la presión en su mandíbula ni el cansancio por lo que decidió proceder con la boca entreabierta.
De repente uno de sus sentidos le indicó que algo había cambiado, así casi subitamente, sintió una impetuosa necesidad de correr, casi instintiva, y así lo hizo, corrió desaforadamente.
Frenó en seco, cuando sus sentidos le indicaron que así lo hiciese.
Bajó la cabeza levemente, y ahí a metros de su hocico pudo olfatear el rastro de un pequeño conejo. Sería presa fácil para el viejo lobo.
Rulos(15/10/10)
Pero sucedió que, habiendo caminado largo tiempo a través de arenas, rocas y de nieve, descubrió al fin una ruta que lo llevaría mas allá de la locura. El sol se había ocultado hace un par de horas, pero algo brillaba a lo lejos. No seguro de lo que era decidió acercarse, era un kukri de plata que brillaba por si solo, al tomarlo sintió un calor en su piel, aunque no quemaba. En ese momento apareció un fauno que dijo en algo más parecido al aullido del viento: al elegir esta ruta, elegiste la demencia...estás listo?
asintió sin saber bien por qué...
Quincey Harker 14/11/2010
Pero sucedió que, habiendo caminado largo tiempo a través de arenas, de rocas y de nieves, descubrió al fin una ruta. Sin saber el destino, sin saber que hacer, siguió caminando. Peligros y obstáculos se le acercaban, con gran fuerza logro superarlos.. Disfrutando y viviendo cada momento, marcando cada huella que iba pisando.
De eso se trata la vida, seguir caminando sin importar que es lo que pase. Seguir una ruta sin destino, sin saber de que se trata, pero arriesgarse a vivir cada cosa que se cruce en el camino...
Sabri 29/11/2010
Pero sucedió que, habiendo caminado largo tiempo a través de arenas, de rocas y de nieves, descubrió al fin una ruta. La adrenalina desvió su mente del cansancio; corrió por la vereda. Al final solo pudo contemplar un árbol de hojas secas, por un momento se sintió decepcionado, pero se había cansado todos los días por al menos 12 años, y se acercó con la misma ilusión con la que había comenzado su viaje, y el viento favoreció su camino. Y quedó conforme con la sombra de aquel árbol seco, el último árbol en la Tierra.
Samra 07/12/2010
ale_hanna66@hotmail.com
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